jueves, 24 de julio de 2008

...Chispas de fogata...

Ese día seria el último . Después de la euforia de haber ganado toda la competencia, en una ardua semana, llena de tantas cosas que cambiaron su vida, ya llamaba a la puerta del tiempo aquello que no se puede evitar, se acababa el campamento.

Si había algo que lo caracterizaba, no se si para bien o para mal, era que aquellas cosas que mas le gustaban, aquellas cosas con las que realmente se sentía a gusto, jamás quería que terminasen. Se hacia un mundo cada vez que esto pasaba, pero claro nadie lo sabia.

El punto es que ese no es el punto.

Todo empezó a eso de las 7 , ya todos bañaditos, se preparaban para el culto final y después, la gran premiación. “Griegos y Romanos” entraban uno a uno a tomar lugar antes del tan ansiado momento.

Los Griegos , aquellos competidores, hacia la izquierda y los Romanos hacia la derecha.

Las barras iban y venían, unos gritaban mas y los otros lo hacían mas fuerte. Algunos imitaban a TERMINEITOR eliminando griegos con balas invisibles y los otros haciendo TOREAR romanos.

-ejem,ejem…-dijo el gringo sacando su laptop y con la proyección de un mapa europeo hacia todo mas interesante-ahora empezamos-añadio.

Gritos, aplausos y carcajadas rompieron el silencio de la noche.

Eran los únicos por esos lugares. Virù era un lugar caluroso de día, y un lugar fresco de noche.La oscuridad rodeaba el campamento y la única luz que brillaba en medio de cerros, pastos y arenales era la de la capilla.

-En el primer juego, el gato ensombrerado-dijo-ganaron…..¡¡romanos!!
Los gritos volvieron a sonar.¡¡¡ESO!!!, decian, ¡¡¡VAMOS A GANAR!!!.

Los griegos abucheaban: ¡¡¡BUUU…..!!!, ¡¡¡BUUU….!!!

-La marina tiene un barco-decía el vocero
-la marina tiene un barco-los griegos repetían
-La aviación tiene un avión-volvía a decir
-la aviación tiene un avión-repetían
-pero aquí en el campamento-
-pero aquí en el campamento-
-los griegos somos los mejores-
-los griegos somos los mejores-

Y la noche se hacia inolvidable.Jamas había luchado tanto por ganar como aquella vez.Se esforzaba para otras cosas, pero los deportes o ese tipo de cosas nunca le habían interesado. Pero esa vez era distinto. De verdad había dado cada gota de su tiempo y cada minuto de su sudor a ganarlo todo.

-En el segundo juego, los versículos de memoria-repitió otro gringo-en verdad aquí han ganado las mujeres, ella aprendieron mas rápido…y las mujeres ganadoras son…………..¡¡griegas!!-

Otra vez el silencio desapareció. Las barras sonaron y todo se repitió.

Cada vez que un equipo ganaba, una banderita se dibujaba en la laptop, aparecía en el proyector y sobre el mapa europeo. El equipo que tenga más banderitas, ganaba.

-Hola-dijo Lucio-
-Hola-le respondió
-¿Eres griega o romana?-
-Romana, por supuesto-
-Soy Lucio- extendió su mano para saludarla- ¿y tu…?
-Vanessa-y sonrió.

Tenia el cabello castaño; los ojos color café, era delgada y de tez blanca.Y justo se llamaba Vanessa, como le gustaba. Había esperado tanto para hablar con ella, que de la nada lo había logrado. Pero esta historia será motivo de otra historia,y no la de hoy.

-Y el último juego…….es para…….-el gringo se detuvo.

Habian 7 banderitas azules para los griegos y 7 banderitas rojas para los romanos,este era el ultimo juego, y alli se definia. El silencio se hizo frió, ni los grillos hacían sonar sus pequeñas alas fuera de la capilla con tal de escuchar quien seria el ganador.

-¡¡¡¡¡Romanos!!!!!!!-dijo de improviso.

El júbilo hizo explotar las ventanas, los tímpanos se rompían, algunos reían, otros se abrazaban.

Lucio abrazo a Vanessa.

Los griegos miraban en silencio, aplaudían, hablaban mal, abucheaban. Había sido una competencia leal, los dos equipos honestamente dieron todo, no se podían ir sin un acuerdo, todos seguían siendo amigos… el gesto… todos, romanos y griegos, se abrazaron.

-¡¡¡¡¡A la fogata!!!!!-Dijo otro gringo, mas alto y mas joven que los anteriores.

Nadie lo escucho, pero por un instinto, el fuego llamaba a cada uno. Lucio espero un largo rato antes de ir.Dejo que todos estuviesen sentados y después el iria.Queria, como le gustaba, recordar todo lo de aquella semana, para jamás borrarlo de su mente. Cuando todos estuvieron en la fogata, el emprendió el camino, lento, pausado y muy metido en sus recuerdos.

No se percataba de la maravilloso de la noche en lugares como esos. Alzo la mirada buscando respuestas a su tristeza y entonces la encontro.Habia un cielo plagado de estrellas, muchas, muchas, muchas, mas de las que alguna vez había visto, todas brillaban ,flotaban todas muy apiñadas, muy fosforescentes en un cielo color azul muy oscuro.

Y es que muchas veces buscamos un momento perfecto, un momento para ver las maravillas de Dios en momentos que nosotros queremos planear,en momentos tan ideales que solo quedan allí. Muchas veces no nos percatamos que tenemos maravillas enfrente y las dejamos pasar.

Dio un paso, y el sonido de las hojas secas al quebrarse adorno aun más el momento. Conforme entraba al bosque los árboles eran más grandes y las estrellas se escondían tras ellos. No lo podía explicar, y no quería que acabase.

En mitad del gran espacio entre los pinos y los eucaliptos, el fuego se alzaba muy intimidante, se veía hermoso mas allá de lo anterior, el calor que abrigaba a cada uno y las chispitas que volaban y desaparecían en segundos.

Cerro los ojos, sintió el viento soplar suave en sus oídos, y con la imagen del cielo, las hojas, árboles y estrellas se desvaneció para formar parte de aquello que otros no veían.

El campamento terminó, y ya en el bus perdió sus pensamientos tras el sol que se ocultaba en aquel atardecer, entendiendo que la decisión de ir allí no fue tomada por él, sino por aquel que le regalo esa noche……Dios.

Gracias, Señor.